Contexto para perforar pozos de agua potable en Cumaná. Memoria oral, 6.814 reportes georreferenciados y ocho fuentes técnicas cruzadas en un solo mapa.
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Entre marzo y julio de 2026, los comuneros levantaron 6.814 reportes georreferenciados. 82,1 % de ellos: sin agua. De 88 zonas analizadas, 49 tienen más del 90 % de sus puntos sin agua. Eso es una fotografía, y es grave. Pero no es una película — y conviene explicar por qué.
Esta tabla no es una curva de la crisis, y conviene decirlo antes de que alguien
la lea como tal.
Mire la columna «comuneros que censan»: cae de 135 a 6. En julio, tres de ellos
hacen el 73 % del mes. Es decir: lo que cambia mes a mes no es la ciudad, es quién
salió a censarla. Y quienes siguieron censando cubrían sobre todo sus propias zonas, que
son las más golpeadas. Cualquier «tendencia» que se lea aquí mide participación, no
carencia.
La comprobación: tomando solo los 167 puntos censados antes y después —donde el
efecto de «cambió la zona» desaparece—, la dependencia de cisterna baja 1,8 puntos
(13 hogares entran, 16 salen) y la falta de agua sube +3,0 puntos, dentro del
margen de error. Por eso el dato de cisternas queda marcado «por verificar».
El sentido correcto de usar estos datos es otro: no sirven para decir si la crisis
crece, sino para decir dónde falta agua. Y para eso lo que hay que mirar son
los meses más agudos y las zonas que aparecen sin agua de forma sostenida —que es
exactamente lo que hace el ranking de esta página—. El nivel es sólido: 82,1 % sin agua
y 49 de 88 zonas por encima del 90 %. Es una fotografía, y es grave. Pero no es una
película.
| Mes | Reportes | Comuneros que censan | Sin agua | Dependen de cisterna · por verificar |
|---|
Diez cédulas produjeron el 69 % de los reportes, y cada una cubre entre 37 y 90 puntos distintos. No son quejas espontáneas: son comuneros censando zonas asignadas. Por lo tanto el volumen de reportes mide dónde hubo comuneros, no dónde falta agua. Todo el análisis de esta página cuenta puntos distintos y usa tasas, nunca conteos brutos. Una zona que ningún comunero visitó no aparece aquí.
Cuando el agua llega, es clara en el 92 % de los casos (1.121 de 1.221). Turbia en 99, con olor en 1. Lo que falta es cantidad y presión.
El déficit es de 500 a 800 l/s. El único pozo de referencia real —El Limonal, en Santa Fe— da 12 l/s. Cerrar el déficit exigiría entre 40 y 65 pozos. El objetivo correcto es otro: dar autonomía a los sectores que hoy están en cero.
El canal del Manzanares —600 l/s, reservado “exclusivamente para caso de paralización del Sistema Turimiquire”— estaba inactivo por contaminación con aguas servidas. Eso convirtió el colapso del túnel en catástrofe.
En la desembocadura del Manzanares no hay una frontera entre el río y el mar: hay una corriente inversa de fondo. El agua marina pesa más (γ = 1,024 contra 1,004) y se mete tierra adentro deslizándose por el lecho, por debajo del agua dulce que baja hacia el mar. Y el fondo del cauce urbano está bajo el nivel del mar a lo largo de 2.214 metros: no hay umbral que la detenga, hay una rampa que la invita.
Es el sitio que la lógica ingenua señalaría como el mejor: junto al río, con una estación
de bombeo ociosa —caseta, bombas y tablero ya instalados— y conectada al alimentador
principal de 36″ que surte el casco central. Todo invita a perforar allí.
Pero un pozo en la ribera no succiona el río: succiona el acuífero conectado con él,
y en ese tramo el río lleva agua salada por el fondo. Peor aún: bombear acelera la
intrusión — el cono de depresión le abre la puerta a la cuña. Es un daño que se
autoalimenta y que no se revierte en escalas de tiempo humanas.
La cuña entra desde el mar. Nace en la boca (progresiva 0) y muere unos 2,1 km
río arriba. La frase del MOP —“en el puente Gómez Rubio comienza la influencia de la
cuña salina”— está escrita desde el punto de vista de quien va río abajo.
Aguas abajo de Gómez Rubio: zona salina, no perforar.
Aguas arriba: fuera del alcance conocido.
Pero ese límite es una observación de 1969 y nunca se verificó en profundidad.
Trátelo como frontera provisional, no como garantía.
Gregorio Martínez (Instituto Oceanográfico de Venezuela, UDO, 2005) midió con salinómetro
de inducción, precisión 0,001, y registró salinidad 0,0 en el puente Raúl Leoni.
Pero ese puente está DENTRO de la zona de influencia de la cuña.
¿Contradicción? No. Midió aguas superficiales — está en el título de su trabajo.
Y el agua dulce del río flota encima de la lengua salada, que se desliza pegada al
lecho. El salinómetro lee el río; la cuña pasa por debajo, invisible.
Es un dato tomado dentro de la zona salinizada que reporta cero sal. El propio autor
lo advirtió: “Se debe muestrear diferentes estratos… conocer el alcance direccional de la
cuña salina. Lo último debe hacerse lo antes posible.”
Han pasado veintiún años y nadie lo ha hecho.
Nadie sabe hoy hasta dónde llega realmente la cuña salina por el fondo. Y esa es, exactamente, la variable que decide si se puede perforar o no en el delta de Cumaná.
Cumaná no tiene ningún pozo activo en el inventario oficial de HIDROCARIBE. No hay pozo urbano al cual copiarle la receta. Por eso los recuerdos de quienes conocieron los aljibes dejan de ser folclore y pasan a ser el dato primario.
En Cumaná, aljibe no es una cisterna de lluvia: es un pozo perforado en el patio
para uso familiar, de 6 a 14 metros, que capta agua del subsuelo. Es una fuente,
no un depósito.
El documento de la Academia lo confirma sin querer al describir la cadena tecnológica:
“evolución del pozo y del aljibe manual, hasta molinos motorizados por el viento y bombas
de succión eléctricas”. Nadie le pone un molino de viento a una cisterna de lluvia.
“Calle Sucre, calle Bolívar y plaza Bolívar tenían aljibes, que eran privados, porque el agua del río siempre estaba turbia.”
— Erick Cotúa
La gente perforaba pozos en su patio porque el agua del subsuelo era más limpia que la del río. Eso ya no es un dato de presencia de agua: es un dato de CALIDAD. Y concuerda con La Casimba, donde “abrían con la mano un hueco y sacaban agua limpia”.
“En Caigüire, detrás del INTI, existe un manantial.”
— José Fariñas
“…detrás del INTI, ahí ya se hizo una perforación. El agua no es mala, pero sabe mucho hierro, y entonces no se está utilizando para consumo. Tiene un poquito de conductividad.”
— Revisión institucional · julio de 2026
Tres caminos distintos llegaron al mismo punto — el testimonio de un vecino, el archivo histórico, y una revisión institucional. Y el resultado reordena el plan:
🟢 El pozo ya existe. No hay que abrir un hoyo: hay que recuperar uno.
🟢 «Un poquito de conductividad» significa que NO es agua de mar. Si fuera cuña
salina, sería altísima. El problema salino no aplica en Caigüiré — y yo lo había
descartado justamente por eso. Me equivoqué.
🟡 El hierro es sabor, no salud. Y es el contaminante más fácil y barato de
quitar que existe: aireación → sedimentación → filtro de arena → cloración.
Sin química importada, sin personal especializado.
Un pozo con hierro no es un pozo perdido: es un pozo sin tratar. Y en una crisis, el litro más rápido es el que ya está bajo tierra, con el hoyo hecho.
⚠️ Antes de celebrar, medir: hierro (mg/L), manganeso —casi siempre acompaña al hierro y es más difícil de quitar: es la pregunta que puede arruinar la buena noticia—, conductividad, cloruros, caudal real y coliformes.
El mismo informante añadió que los drenajes antiguos del Manzanares, tragados por
los urbanismos tras el aliviadero —como el caño Bebedero— pueden ser sitios de interés,
porque “son sitios bajos que todavía se desbordan cuando hay lluvias intensas”.
Eso es exactamente lo que el MOP escribió en 1969: que en la llanura hay
“rastros de antiguas madres viejas… depósitos de arenas que solo han podido ser formados
en el lecho del río”. Dos fuentes separadas por 57 años, una técnica y una vecinal,
llegando al mismo sitio.
Y el vecino aporta lo que al ingeniero le faltaba: cómo verlos a simple vista.
El técnico necesita un equipo de resistividad para hallar un paleocauce;
el vecino solo necesita mirar dónde se empoza el agua cuando llueve fuerte.
Consecuencia, y es barata: antes de contratar la geofísica, se puede preseleccionar
dónde hacer los sondeos preguntándole a la gente dónde se inunda.
La memoria de las inundaciones es un mapa gratuito del acuífero.
Cada aljibe que todavía exista es un pozo de observación gratuito:
se le mide hoy mismo la profundidad, el nivel del agua y la salinidad.
⚠️ Pero seamos honestos con el número:
los aljibes concretos y accesibles son DOS, no quince. Con dos puntos no se
construye un campo de carga — y por eso toda la carga de la prueba recae sobre la
geofísica, que debe llevar polarización inducida para distinguir arcilla de sal.
Ver por qué →
La Casimba = hoyo excavado a mano hasta el agua. Bebedero = abrevadero. Jagüey de Luna = jagüey significa pozo. El Salado = la advertencia. La ciudad olvidó dónde estaba su agua; los nombres de sus barrios todavía lo recuerdan.
La municipalidad tenía inspectores —Juan José Codallo, de la calle Zea, y su ayudante Hugo Pens Lemus— que tomaban muestras diarias de cada pozo con refractómetro. La planta potabilizadora lleva el nombre del inspector de pozos. Si sobrevive ese archivo, es la serie histórica de calidad del acuífero.
¿Qué profundidad tenía el aljibe? ¿El agua era dulce o salobre? ¿Se
secaba en verano? ¿Todavía existe?
Y preguntar expresamente por
El Barbudo, El Peñón y Bolivariano: están en el documento y nadie los mencionó.
Ésta es la parte incómoda, y hay que decirla de frente ante quien decide: las comunidades que más sufren no son las que mejor se pueden perforar. Perforar donde más duele puede significar perforar agua salada.
| Comunidad | Necesidad | Subsuelo | Veredicto |
|---|---|---|---|
| Brisas del Golfo | Máxima · 100 % | ⚠️ Salinidad por verificar | Primer candidato, pero con SEV previo obligatorio |
| Tres Picos · Jagüey de Luna | Alta · 100 % | 🟢 El mejor — piedemonte, gravas, cota alta | ★ AQUÍ SE PERFORA. Mejor relación riesgo/beneficio |
| Altos de los Chaguaramos | Alta · 94–98 % | 🟡 Zona alta, productividad incierta | Pozo + tanque elevado resuelve la “sombra hídrica” |
| Cristóbal Colón · Cayaurima | Alta · 87 % | 🟡 Deltaico oriental | Antecedente histórico de pozo (El Peñón). Medir cloruros |
| Campeche · Boca de Sabana | Alta · 97–100 % | 🟡 Sin datos | Hallazgo nuevo. No estaba en ningún radar. Investigar |
| Brasil · Brasil Sur | Máxima · 96–100 % | 🔴 El peor — fino, contaminado, licuable | NO como primer pozo. Resolver por red, no por pozo |
La regla que sale de los datos: no perforar donde el problema es de fuente —ahí harían falta 40 o 65 pozos y no los habrá—. Perforar donde el problema es de presión y cota: allí un solo pozo con tanque elevado independiza a la comunidad de toda la cadena de bombeo que hoy está colapsada.
Es el único sector con pronóstico geológico favorable, y las
razones se refuerzan entre sí: está sobre el piedemonte, donde el informe del BID
describe “acumulación de fragmentos rocosos y arenas” y —textualmente— “escapes de
agua de tipo regmático entre las fisuras de las rocas”, la única señal hidrogeológica
positiva de todo el expediente. Está aguas arriba de la cuña salina y aguas arriba
de las cloacas colapsadas. Está fuera de la zona de licuefacción. Tiene cota
alta, así que conduce por gravedad — decisivo, porque los bajos voltajes ya tienen
paradas las bombas existentes. La planta Codallos está al lado con 1.250 l/s de capacidad
ociosa: no hay que construir planta nueva. Y tiene 174,8 hectáreas con solo 15
habitantes por hectárea, el terreno libre más grande del área.
En los reportes, esa zona sale al 100 % sin agua.
Y el nombre lo dice: “jagüey” significa pozo.
El primer paso no cuesta prácticamente nada y produce el dato que hoy no existe. Todo lo demás depende de él. No perforar a ciegas.
Con cinta métrica, sonda de nivel y frascos. En cada uno: profundidad total, nivel
estático del agua, conductividad eléctrica y cloruros. Empezar por la casa del Dr. Urosa
y la de Jairo Díaz (San Francisco), la quinta de la calle Buena Vista, los patios del casco
histórico, y ubicar La Casimba, que nadie sabe dónde está.
Con diez o quince puntos se levanta el primer mapa piezométrico y de salinidad del
acuífero de Cumaná que haya existido jamás.
La medición que Gregorio Martínez pidió en 2005 y que sigue sin hacerse. Una lancha y una
sonda. Define el límite tierra adentro dentro del cual está prohibido perforar.
El aliado técnico está en Cumaná: el Instituto Oceanográfico de Venezuela (UDO) tiene
los equipos, el personal y al propio autor.
En Jagüey de Luna / Tres Picos (buscando las gravas del abanico coluvial) y en
Brisas del Golfo (para descartar salinidad). La resistividad eléctrica
distingue agua dulce de salobre: un SEV resuelve de una vez la duda.
Segundo objetivo: los paleocauces arenosos —las “madres viejas” que el MOP describe
enterradas bajo la llanura, “depósitos de arenas que solo han podido ser formados en el
lecho del río”—. Son cuerpos permeables dentro del limo, y solo la geofísica los ve.
Con ensayo de bombeo y análisis completo (cloruros, conductividad, coliformes). El modelo
probado está a la vista: El Limonal, en Santa Fe, da 12 l/s a 15 metros y lleva 30 años
operando, con impulsión de 6″ y descarga directa a la red.
Cada pozo debe llevar tanque elevado local —eso es lo que rompe la dependencia de la
cadena de bombeo colapsada— y respaldo eléctrico propio. Sin generador, el pozo
repetiría exactamente la falla que ya inutilizó a las estaciones existentes:
“los bajos niveles de voltaje impiden la presurización constante”.
Todo lo que sostiene este mapa está escrito y disponible: siete documentos, ordenados por lo que hay que decidir, no por cómo se investigó. Con sus fuentes, sus citas textuales y —cuando las hubo— sus correcciones de rumbo.
La recomendación. Dónde perforar, por qué gana el piedemonte, y el plan en
cuatro pasos con lo que cuesta cada uno.
Si va a leer dos, lea también La cuña salina: es la restricción que
descarta el sitio que parecía obvio, y sin ella el resto no se entiende.
🏆 La recomendación — dónde perforar y por qué
⛔ La cuña salina — la restricción que lo decide todo
🔴 Comunidades prioritarias — el ranking desde los 6.814 reportes
🕰️ La memoria oral — la encuesta, clasificada
🔗 Convergencia — dónde coinciden testimonios y documentos
⚠️ Dónde NO perforar — licuefacción, cloacas, manglar
📄 Evidencia documental — HIDROCARIBE y el acueducto
Las correcciones quedaron escritas dentro de los documentos, no borradas. Saber en qué nos equivocamos —y por qué— es parte de lo que hay que trasladarle a quien decide.
Todo lo afirmado en esta página proviene de estos documentos. Cuando un dato es una inferencia y no una cita, se dice.
El núcleo físico del método: por qué la resistividad eléctrica lo ve todo
(ley de Archie), por qué por sí sola no basta —arcilla y agua salada dan la
misma señal, y el subsuelo de Cumaná tiene las dos cosas—, cómo se rompe esa
ambigüedad con polarización inducida, y el número 40 de Ghyben-Herzberg
que decide dónde no perforar.
Con notas de clase de Geofísica para lectores no especialistas.
• MOP — Proyecto del Aliviadero y Control de Inundaciones del río Manzanares,
Ing. Víctor Silva Bermúdez, junio 1969 (283 pp.). Hojas 106, 145, 148.
• Martínez, G., Senior, W. & Márquez, A. (2005) — Distribución y especiación de
metales pesados… pluma del río Manzanares. Bol. Inst. Oceanogr. Venezuela, UDO,
44 (2): 75-87.
• BID / IDOM / IH-Cantabria (2017) — Informe 7.1, Diagnóstico de la Situación
Actual (174 pp.) e Informe 7.2, Síntesis.
• HIDROCARIBE — Información A-P Sucre Oeste; Pozos UG Sucre Oeste;
Estaciones de Bombeo AP.
• Contreras (AGHES, 2026) — Las arterias olvidadas de Cumaná.
• Informe Técnico VYS-631 — Tanque El Antillano.
• Rosales, H. / CREOLE (1964) — Geología de superficie. Georreferenciado en el
archivo RJCG de la Academia y disponible como capa en el mapa.
• Encuesta de memoria oral (WhatsApp, julio 2026): Víctor Lemus (ex concejal),
Lubardo Badaracco, Erick Cotúa, Carlos Rosales “Lucho”, Orlando Boada, Manuel Centeno,
Damas Serrano, José Ramírez, Montañez, Ponce, Nelson Caraballo, Francisco Tenorio,
José Fariñas.
• reporte_de_agua.csv — 6.814 reportes georreferenciados, marzo a julio de 2026,
163 comuneros.
• Archivo geohistórico RJCG — Academia de GeoHistoria del Estado Sucre:
2.735 elementos, fotografías aéreas de 1936, 1948, 1954 y 1975.