Dónde perforar pozos de agua potable para atender a las comunidades que hoy no reciben una gota. Memoria oral, 6.814 reportes georreferenciados y ocho fuentes técnicas cruzadas en un solo mapa.
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Entre marzo y julio de 2026, las brigadas levantaron 6.814 reportes georreferenciados. La proporción de puntos sin agua subió trece puntos en dos meses y la dependencia de cisternas no ha dejado de crecer.
| Mes | Reportes | Sin agua | Dependen de cisterna |
|---|
Diez cédulas produjeron el 69 % de los reportes, y cada una cubre entre 37 y 90 puntos distintos. No son quejas espontáneas: son brigadistas censando zonas asignadas. Por lo tanto el volumen de reportes mide dónde hubo brigada, no dónde falta agua. Todo el análisis de esta página cuenta puntos distintos y usa tasas, nunca conteos brutos. Una zona que ninguna brigada visitó no aparece aquí.
Cuando el agua llega, es clara en el 92 % de los casos (1.121 de 1.221). Turbia en 99, con olor en 1. Lo que falta es cantidad y presión.
El déficit es de 500 a 800 l/s. El único pozo de referencia real —El Limonal, en Santa Fe— da 12 l/s. Cerrar el déficit exigiría entre 40 y 65 pozos. El objetivo correcto es otro: dar autonomía a los sectores que hoy están en cero.
El canal del Manzanares —600 l/s, reservado “exclusivamente para caso de paralización del Sistema Turimiquire”— estaba inactivo por contaminación con aguas servidas. Eso convirtió el colapso del túnel en catástrofe.
En la desembocadura del Manzanares no hay una frontera entre el río y el mar: hay una corriente inversa de fondo. El agua marina pesa más (γ = 1,024 contra 1,004) y se mete tierra adentro deslizándose por el lecho, por debajo del agua dulce que baja hacia el mar. Y el fondo del cauce urbano está bajo el nivel del mar a lo largo de 2.214 metros: no hay umbral que la detenga, hay una rampa que la invita.
Es el sitio que la lógica ingenua señalaría como el mejor: junto al río, con una estación
de bombeo ociosa —caseta, bombas y tablero ya instalados— y conectada al alimentador
principal de 36″ que surte el casco central. Todo invita a perforar allí.
Pero un pozo en la ribera no succiona el río: succiona el acuífero conectado con él,
y en ese tramo el río lleva agua salada por el fondo. Peor aún: bombear acelera la
intrusión — el cono de depresión le abre la puerta a la cuña. Es un daño que se
autoalimenta y que no se revierte en escalas de tiempo humanas.
La cuña entra desde el mar. Nace en la boca (progresiva 0) y muere unos 2,1 km
río arriba. La frase del MOP —“en el puente Gómez Rubio comienza la influencia de la
cuña salina”— está escrita desde el punto de vista de quien va río abajo.
Aguas abajo de Gómez Rubio: zona salina, no perforar.
Aguas arriba: fuera del alcance conocido.
Pero ese límite es una observación de 1969 y nunca se verificó en profundidad.
Trátelo como frontera provisional, no como garantía.
Gregorio Martínez (Instituto Oceanográfico de Venezuela, UDO, 2005) midió con salinómetro
de inducción, precisión 0,001, y registró salinidad 0,0 en el puente Raúl Leoni.
Pero ese puente está DENTRO de la zona de influencia de la cuña.
¿Contradicción? No. Midió aguas superficiales — está en el título de su trabajo.
Y el agua dulce del río flota encima de la lengua salada, que se desliza pegada al
lecho. El salinómetro lee el río; la cuña pasa por debajo, invisible.
Es un dato tomado dentro de la zona salinizada que reporta cero sal. El propio autor
lo advirtió: “Se debe muestrear diferentes estratos… conocer el alcance direccional de la
cuña salina. Lo último debe hacerse lo antes posible.”
Han pasado veintiún años y nadie lo ha hecho.
Nadie sabe hoy hasta dónde llega realmente la cuña salina por el fondo. Y esa es, exactamente, la variable que decide si se puede perforar o no en el delta de Cumaná.
Cumaná no tiene ningún pozo activo en el inventario oficial de HIDROCARIBE. No hay pozo urbano al cual copiarle la receta. Por eso los recuerdos de quienes conocieron los aljibes dejan de ser folclore y pasan a ser el dato primario.
En Cumaná, aljibe no es una cisterna de lluvia: es un pozo perforado en el patio
para uso familiar, de 6 a 14 metros, que capta agua del subsuelo. Es una fuente,
no un depósito.
El documento de la Academia lo confirma sin querer al describir la cadena tecnológica:
“evolución del pozo y del aljibe manual, hasta molinos motorizados por el viento y bombas
de succión eléctricas”. Nadie le pone un molino de viento a una cisterna de lluvia.
“Calle Sucre, calle Bolívar y plaza Bolívar tenían aljibes, que eran privados, porque el agua del río siempre estaba turbia.”
— Erick Cotúa
La gente perforaba pozos en su patio porque el agua del subsuelo era más limpia que la del río. Eso ya no es un dato de presencia de agua: es un dato de CALIDAD. Y concuerda con La Casimba, donde “abrían con la mano un hueco y sacaban agua limpia”.
Cada aljibe que todavía exista es un pozo de observación gratuito. Se le puede medir hoy mismo la profundidad, el nivel del agua y la salinidad. Con diez o quince se levanta el primer mapa del acuífero de Cumaná que haya existido jamás.
La Casimba = hoyo excavado a mano hasta el agua. Bebedero = abrevadero. Jagüey de Luna = jagüey significa pozo. El Salado = la advertencia. La ciudad olvidó dónde estaba su agua; los nombres de sus barrios todavía lo recuerdan.
La municipalidad tenía inspectores —Juan José Codallo, de la calle Zea, y su ayudante Hugo Pens Lemus— que tomaban muestras diarias de cada pozo con refractómetro. La planta potabilizadora lleva el nombre del inspector de pozos. Si sobrevive ese archivo, es la serie histórica de calidad del acuífero.
¿Qué profundidad tenía el aljibe? ¿El agua era dulce o salobre? ¿Se
secaba en verano? ¿Todavía existe?
Y preguntar expresamente por
El Barbudo, El Peñón y Bolivariano: están en el documento y nadie los mencionó.
Ésta es la parte incómoda, y hay que decirla de frente ante quien decide: las comunidades que más sufren no son las que mejor se pueden perforar. Perforar donde más duele puede significar perforar agua salada.
| Comunidad | Necesidad | Subsuelo | Veredicto |
|---|---|---|---|
| Brisas del Golfo | Máxima · 100 % | ⚠️ Salinidad por verificar | Primer candidato, pero con SEV previo obligatorio |
| Tres Picos · Jagüey de Luna | Alta · 100 % | 🟢 El mejor — piedemonte, gravas, cota alta | ★ AQUÍ SE PERFORA. Mejor relación riesgo/beneficio |
| Altos de los Chaguaramos | Alta · 94–98 % | 🟡 Zona alta, productividad incierta | Pozo + tanque elevado resuelve la “sombra hídrica” |
| Cristóbal Colón · Cayaurima | Alta · 87 % | 🟡 Deltaico oriental | Antecedente histórico de pozo (El Peñón). Medir cloruros |
| Campeche · Boca de Sabana | Alta · 97–100 % | 🟡 Sin datos | Hallazgo nuevo. No estaba en ningún radar. Investigar |
| Brasil · Brasil Sur | Máxima · 96–100 % | 🔴 El peor — fino, contaminado, licuable | NO como primer pozo. Resolver por red, no por pozo |
La regla que sale de los datos: no perforar donde el problema es de fuente —ahí harían falta 40 o 65 pozos y no los habrá—. Perforar donde el problema es de presión y cota: allí un solo pozo con tanque elevado independiza a la comunidad de toda la cadena de bombeo que hoy está colapsada.
Es el único sector con pronóstico geológico favorable, y las
razones se refuerzan entre sí: está sobre el piedemonte, donde el informe del BID
describe “acumulación de fragmentos rocosos y arenas” y —textualmente— “escapes de
agua de tipo regmático entre las fisuras de las rocas”, la única señal hidrogeológica
positiva de todo el expediente. Está aguas arriba de la cuña salina y aguas arriba
de las cloacas colapsadas. Está fuera de la zona de licuefacción. Tiene cota
alta, así que conduce por gravedad — decisivo, porque los bajos voltajes ya tienen
paradas las bombas existentes. La planta Codallos está al lado con 1.250 l/s de capacidad
ociosa: no hay que construir planta nueva. Y tiene 174,8 hectáreas con solo 15
habitantes por hectárea, el terreno libre más grande del área.
En los reportes, esa zona sale al 100 % sin agua.
Y el nombre lo dice: “jagüey” significa pozo.
El primer paso no cuesta prácticamente nada y produce el dato que hoy no existe. Todo lo demás depende de él. No perforar a ciegas.
Con cinta métrica, sonda de nivel y frascos. En cada uno: profundidad total, nivel
estático del agua, conductividad eléctrica y cloruros. Empezar por la casa del Dr. Urosa
y la de Jairo Díaz (San Francisco), la quinta de la calle Buena Vista, los patios del casco
histórico, y ubicar La Casimba, que nadie sabe dónde está.
Con diez o quince puntos se levanta el primer mapa piezométrico y de salinidad del
acuífero de Cumaná que haya existido jamás.
La medición que Gregorio Martínez pidió en 2005 y que sigue sin hacerse. Una lancha y una
sonda. Define el límite tierra adentro dentro del cual está prohibido perforar.
El aliado técnico está en Cumaná: el Instituto Oceanográfico de Venezuela (UDO) tiene
los equipos, el personal y al propio autor.
En Jagüey de Luna / Tres Picos (buscando las gravas del abanico coluvial) y en
Brisas del Golfo (para descartar salinidad). La resistividad eléctrica
distingue agua dulce de salobre: un SEV resuelve de una vez la duda.
Segundo objetivo: los paleocauces arenosos —las “madres viejas” que el MOP describe
enterradas bajo la llanura, “depósitos de arenas que solo han podido ser formados en el
lecho del río”—. Son cuerpos permeables dentro del limo, y solo la geofísica los ve.
Con ensayo de bombeo y análisis completo (cloruros, conductividad, coliformes). El modelo
probado está a la vista: El Limonal, en Santa Fe, da 12 l/s a 15 metros y lleva 30 años
operando, con impulsión de 6″ y descarga directa a la red.
Cada pozo debe llevar tanque elevado local —eso es lo que rompe la dependencia de la
cadena de bombeo colapsada— y respaldo eléctrico propio. Sin generador, el pozo
repetiría exactamente la falla que ya inutilizó a las estaciones existentes:
“los bajos niveles de voltaje impiden la presurización constante”.
Todo lo que sostiene este mapa está escrito y disponible: siete documentos, ordenados por lo que hay que decidir, no por cómo se investigó. Con sus fuentes, sus citas textuales y —cuando las hubo— sus correcciones de rumbo.
La recomendación. Dónde perforar, por qué gana el piedemonte, y el plan en
cuatro pasos con lo que cuesta cada uno.
Si va a leer dos, lea también La cuña salina: es la restricción que
descarta el sitio que parecía obvio, y sin ella el resto no se entiende.
🏆 La recomendación — dónde perforar y por qué
⛔ La cuña salina — la restricción que lo decide todo
🔴 Comunidades prioritarias — el ranking desde los 6.814 reportes
🕰️ La memoria oral — la encuesta, clasificada
🔗 Convergencia — dónde coinciden testimonios y documentos
⚠️ Dónde NO perforar — licuefacción, cloacas, manglar
📄 Evidencia documental — HIDROCARIBE y el acueducto
Las correcciones quedaron escritas dentro de los documentos, no borradas. Saber en qué nos equivocamos —y por qué— es parte de lo que hay que trasladarle a quien decide.
Todo lo afirmado en esta página proviene de estos documentos. Cuando un dato es una inferencia y no una cita, se dice.
• MOP — Proyecto del Aliviadero y Control de Inundaciones del río Manzanares,
Ing. Víctor Silva Bermúdez, junio 1969 (283 pp.). Hojas 106, 145, 148.
• Martínez, G., Senior, W. & Márquez, A. (2005) — Distribución y especiación de
metales pesados… pluma del río Manzanares. Bol. Inst. Oceanogr. Venezuela, UDO,
44 (2): 75-87.
• BID / IDOM / IH-Cantabria (2017) — Informe 7.1, Diagnóstico de la Situación
Actual (174 pp.) e Informe 7.2, Síntesis.
• HIDROCARIBE — Información A-P Sucre Oeste; Pozos UG Sucre Oeste;
Estaciones de Bombeo AP.
• Contreras (AGHES, 2026) — Las arterias olvidadas de Cumaná.
• Informe Técnico VYS-631 — Tanque El Antillano.
• Rosales, H. / CREOLE (1964) — Geología de superficie. Georreferenciado en el
archivo RJCG de la Academia y disponible como capa en el mapa.
• Encuesta de memoria oral (WhatsApp, julio 2026): Víctor Lemus (ex concejal),
Lubardo Badaracco, Erick Cotúa, Carlos Rosales “Lucho”, Orlando Boada, Manuel Centeno,
Damas Serrano, José Ramírez, Montañez, Ponce, Nelson Caraballo, Francisco Tenorio.
• reporte_de_agua.csv — 6.814 reportes georreferenciados, marzo a julio de 2026,
163 brigadistas.
• Archivo geohistórico RJCG — Academia de GeoHistoria del Estado Sucre:
2.735 elementos, fotografías aéreas de 1936, 1948, 1954 y 1975.